Tras la Guerra de Troya, el rey de Ítaca, Odiseo, emprende junto a su tripulación un peligroso y prolongado viaje de regreso a casa. Christopher Nolan escribe y dirige esta ambiciosa adaptación, encabezada por un elenco de alto calibre que incluye a Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron.

Desde lo personal, es una obra hecha a mi medida: Nolan, la mitología y el relato épico forman parte de mi ADN cinéfilo. Crecí con historias inspiradas en este tipo de narrativas, por lo que mi predisposición a abrazarla era total. ¿La amé? No exactamente. La disfruté, me impresionó y se ganó mi admiración y respeto. Amo que exista, pero aún no puedo decir que la amo.

Forma

Vista en IMAX 70mm —la primera filmada completamente en este formato— la experiencia es profundamente inmersiva. Hay secuencias, como el remolino en el mar, que resultan genuinamente aterradoras. La sensación es la de acompañar a los protagonistas frente a desafíos y enemigos imponentes.

La cinematografía de Hoyte van Hoytema es sencillamente magnífica. Su enfoque naturalista, cargado de atmósfera, privilegia la penumbra y la luz natural, enfatizando la magnitud de los paisajes. A esto se suma un notable trabajo con efectos prácticos y de cámara que eleva el nivel de artesanía, mientras que el CGI, aunque presente, se utiliza con precisión y contención.

Hay momentos que rozan el horror, con ecos del cine de Robert Eggers, construyendo imágenes escalofriantes. La acción, por su parte, destaca por su intensidad y escala, transmitiendo el peso físico y emocional de cada enfrentamiento. En el apartado sonoro, Ludwig Göransson compone una partitura poderosa, con percusiones, cantos gregorianos e instrumentos antiguos que refuerzan la épica con un diseño de sonido contundente.

Montaje y estructura

Narrativamente, la película se construye como un rompecabezas fragmentado que salta entre distintos momentos temporales. No alcanza el nivel de confusión de Tenet, y resulta más justificado que en Oppenheimer. El uso del flashback funciona como un recurso para emular el relato homérico, transmitido de generación en generación, donde la memoria y la subjetividad juegan un papel central.

Lo fantástico se presenta como parte del recuerdo, una experiencia subjetiva más que un evento objetivo del presente, lo que otorga a Nolan libertad para moverse entre momentos según su interés narrativo, como si él mismo fuera ese poeta que reinterpreta la historia.

Sin embargo, este enfoque tiene un costo: en su primera mitad, los constantes saltos dificultan la conexión emocional con los personajes y la inmersión en las locaciones. Además, la compresión narrativa afecta a varios secundarios, que aparecen sin dejar una huella significativa —como el caso de Calypso.

La segunda mitad mejora notablemente: las escenas respiran más, los personajes ganan espacio y el cierre resulta particularmente sólido. En efecto, la película crece con el correr de los minutos y termina con fuerza.

Historia

En cuanto a fidelidad, la película recorre la mayoría de los hitos esenciales del relato original, aunque con cambios y condensaciones. Nolan busca un equilibrio entre respetar el espíritu de la obra y modernizarla para audiencias contemporáneas.

El tratamiento de lo fantástico se mantiene contenido: más presente que en Troy (2004), pero menos dominante que en Clash of the Titans. Llamativamente para un relato mitológico, el apartado sexual está casi ausente por completo cuando fue un elemento recurrente en la anterior cinta de Nolan, Oppenheimer.

La narrativa adopta tintes shakesperianos: momentos oscuros y fantasmagóricos, conflictos de poder, celos, traiciones y venganzas, junto a una exploración de la violencia inherente a la naturaleza humana. También hay espacio para reflexionar sobre el sacrificio y el heroísmo.

Es una obra ambiciosa en sus intenciones temáticas, aunque la claridad y cohesión de sus mensajes pueden resultar discutibles. Se percibe hacia dónde quiere ir, pero no siempre logra conmover con la intensidad esperada.

Personajes y actuaciones

El Odiseo de Matt Damon encarna bien las contradicciones del personaje, aunque genera cierta distancia emocional. Es una interpretación sólida, pero quizás menos carismática de lo que podría haber sido con otros perfiles.

El elenco cumple en líneas generales, con Hathaway y Holland destacando en sus respectivos roles, aunque figuras como Charlize Theron y Lupita Nyong’o cuentan con participaciones más limitadas de lo esperado.

Conclusión

Entre los secundarios, Robert Pattinson sobresale con una presencia magnética, mientras que Elliot Page entrega una interpretación visceral que deja huella. Aun así, la película prioriza claramente su dimensión de espectáculo épico por sobre el drama interpretativo.

Dentro de la filmografía de Nolan, no se ubica en el podio —ocupado por títulos como Memento, Inception y The Dark Knight—, aunque podría instalarse en un sólido Top 5 tras futuros visionados.

En síntesis, se trata de un imponente blockbuster elevado, con luces y sombras, que entretiene, inspira y deslumbra. Nolan, en su rol de poeta moderno, construye un relato tan épico como enigmático, firmando un logro cinematográfico de ambición olímpica.

About The Author

@NestorCine es un periodista y crítico de cine en Hollywood. LA-based entertainment journalist and RT-approved critic. CCA, LEJA, HCA member.